¿Sabías que…

 

EL OLFATO Y EL GUSTO SON SENTIDOS QUE ESTÁN INTERRELACIONADOS NEUROLÓGICAMENTE….?

Una de las formas en las que el caballo se relaciona con su entorno es mediante su olfato. Recibe diferentes olores, del medio ambiente, del pasto, de sus congéneres, moléculas de información que alcanzan su sistema nervioso y crean un estado mental y físico ante la información que le llega. Una yegua en celo, un macho, un miembro nuevo en la manada. Cada uno de ellos emite un olor específico, y tu caballo recibe estos mensajes que se transmiten por el aire y de los que nosotros ni nos enteramos. Es maravilloso pensar en la variedad sensorial que el caballo puede percibir, y que nosotros, muchas veces por ignorancia, no le permitimos el tiempo necesario para ello, porque tenemos prisa, porque tenemos que entrenar, o simplemente porque no entendemos porque nuestro caballo se ha parado de repente analizando y observando el aire que le rodea como si se tratara de un fantasma que nosotros no podemos ver.

 

 Permite que tu caballo explore  los olores de su entorno, se está relacionando, está aprendiendo y su sistema nervioso central se está activando 

 

Esas moléculas olorosas que flotan en el ambiente son ESTÍMULOS SENSORIALES que despiertan el sistema nervioso del caballo. La información entra y sale de su sistema nervioso a velocidades insospechadas, a la vez que se despiertan junto a él, funciones fisiológicas, músculos, órganos, y también emociones y estados psicológico

Oler es un comportamiento social muy importante para el caballo. Deja que tu caballo te huela a ti, al aroma y a tu esencia, esa que desprendes y que es única, tu olor es característico y el caballo lo relaciona con las sensaciones que tiene cuando está contigo. No utilices perfumes o colonias fuertes (ni suaves..) si vas a estar con tu caballo, su sistema olfatorio es muy sensible y puede rechazarlos, asociando tu presencia a esa sensación incómoda que le genera ese olor.

 

¿A qué hueles? Ten cuidado con tus olores, colonias, perfumes y otras sustancias pueden ser desagradables para el caballo. Simplemente, huele a ti misma y déjale que te identifique con tu olor

 

Los olores llegan a la cavidad nasal del caballo y se unen a los receptores neurológicos que se encuentran en la mucosa olfatoria. Ahí comienza la cascada de señales de comunicación que recorren su sistema nervioso llevando la información a todo su cuerpo. La cavidad es larga, así como también lo son sus huesos nasales, la mucosa tapiza la cavidad esperando que lleguen sus mensajeros olorosos. Los ollares están al final de la cara, o al principio, según como lo miremos. Cuando el caballo acerca su cara a algo, a un compañero, a la hierba o a nosotros, el primer estímulo sensorial que recibe es oloroso. De los nervios craneales, el primer par craneal es el nervio olfatorio, par craneal I, que es un nervio exclusivamente sensorial y transmite los estímulos sensoriales olfatorios.

El caballo también posee otro órgano olfatorio llamado  órgano vómeronasal u órgano de Jacobson, que es una estructura tubular doble situada en el interior del paladar duro y que es considerado un órgano olfatorio auxiliar que detecta feromonas secretadas en la orina, en las heces o en secreciones corporales de otros caballos, o ante sustancias olorosas intensas o nuevas. Está relacionado mediante sus fibras nerviosas sensoriales con el sistema límbico y por ello se cree que está relacionado con respuestas emocionales.

 

El caballo utiliza el órgano de Jacobson en el reflejo o respuesta de flehmen en la que adquiere una postura muy característica. Levanta la cabeza estirando el cuello, como queriendo crecer en altura, levanta el labio superior manteniéndolo en esa postura, forzando la entrada de aire hacia el órgano vómeronasal

 

El reflejo de flehmen suele observarse en comportamientos sexuales pero también lo realizan los caballos cuando huelen sustancias fuertes, irritantes o novedosas. Al trabajar con aceites esenciales, es muy común observar este tipo de respuesta con algunos de los aromas, bien porque se interesen en un primer momento por el nuevo olor o bien porque sea un olor intenso. Debemos atender a la respuesta que observamos después de este reflejo para determinar el valor diagnóstico/terapéutico del aceite que la ha provocado.

 

“La vida tiene otro color con un caballo a tu lado”